El último adiós de Lorenzo Sanz: “Hijo, lo tengo complicado” ( 2020-03-22 22:33:08 ) – ÚLTIMA HORA ESPAÑA


“Mi padre tenía 76 años y estaba bien. Esto le ha robado una década de vida”, cuenta Lorenzo Sanz junior tras la muerte de su padre. El colapso de Madrid provoca que su incineración sea en El Escorial.


Lorenzo Sanz con su hijo Lorenzo.
PACO SERINELLI AFP

Bajo el tsunami de cifras de contagiados y de muertes anónimas, mientras los discursos políticos cada vez suenan más huecos, miles de familias lloran por los suyos sin poder ni siquiera velarles como desearían. Duelo en la distancia y en la agonía final, lejos de la cama del ser querido. «Tengo aún que ir a recoger su móvil, su cartera y su reloj», revelaba ayer a mediodía Lorenzo Sanz junior.

«Esto es durísimo. Se tiene que conocer para que la gente se conciencie de la gravedad de lo que estamos viviendo. Estremece ver dónde hemos llegado, con qué banalidad se tomó este asunto por nuestros dirigentes cuando el espejo de Italia nos decía lo que iba a pasar aquí». Habla con furia serena Lorenzo hijo, entre el dolor por la pérdida repentina de su padre y el agradecimiento por las muestras de cariño que ha recibido desde que se conoció el fallecimiento del ex presidente del Real Madrid el pasado sábado por la noche.

La pesadilla no acaba ahí para las familias de las víctimas mortales del coronavirus. Ayer a mediodía, los Sanz aún no tenían claro cuándo podrían incinerar a su padre. «Iba para el cementerio de San Isidro, pero nos dijeron que allí están dando fecha para dentro de una semana. Lo llevarán al de El Escorial», explica el hijo del antiguo presidente sin saber si será hoy o mañana cuando se cumpla el deseo final de su progenitor. «Al menos él sí nos había pedido ser incinerado. Tenía un panteón en La Almudena, pero siempre decía que allí iba a hacer mucho frío… Era un cachondo», recuerda con la única media sonrisa que se le escapa en la conversación.

El viento inicial de la pandemia dibujó un perfil de los posibles afectados que acomodó al resto de la población. Pero esos «mayores con patologías previas» -en genérico y con la voz afónica de Fernando Simón– se han ido personificando en rostros cercanos, en padres, cuñados, vecinos o nombres populares. Y no, no siempre los muertos han llegado a este siniestro sorteo con boletos comprados. «Mi padre estaba muy bien. Tenía 76 años y hace tres semanas pasó sin problemas un chequeo rutinario. Era hipertenso, pero es algo habitual a esas edades. Nada más. Tenía una naturaleza fuerte y cuerda para rato. Esta maldición le ha robado seguro una década de vida. O más», calcula el miembro de la familia que hizo carrera en el baloncesto.

Comida, mus, nietos…

La pesadilla del clan Sanz comenzó hace apenas 10 días. El miércoles 11, Lorenzo padre comía en el restaurante Bucolía, de Montepríncipe. Cumplía con la cita semanal con sus amigos, aliñada con sobremesa de mus. Repasaron antes las fotos del cocido reciente que habían montado en su casa. Los invitados posaron esa tarde, una vez más, con el objeto de culto: la réplica de la séptima Copa de Europa que ganó el Madrid bajo su mandato, en 1998. El ex presidente seguía con su rutina, sin ganas de jubilarse. «Entraba, salía, intentaba vender esto, lo otro… Como era él. No paraba», relata su hijo Lorenzo del pasado reciente, el del cumple del nieto en casa y su ajetreada agenda.

Los episodios que llegaron después se repiten ahora en muchos hogares, con el mismo desgraciado final en miles de casos. «Yo estuve pachucho. Y él empezó con algo de fiebre. Durante el pasado fin de semana -cuando el Gobierno declaró el estado de Alarma-, ya nos preocupamos y llamó mi madre al teléfono de asistencia. Le dijeron que tomara paracetamol y nolotil. Así le bajaba la fiebre, pero luego volvía».

Le recomiendan seguir en casa, pero sin mejorar su salud. El miedo crece en los suyos. Entonces, el martes pasado, decide el matrimonio acudir a la Fundación Jiménez Díaz, su centro habitual. Vivieron allí muchos años los Sanz, en la Plaza de Cristo Rey, hasta que se mudaron a La Florida. Les acercó al hospital un nieto. «Tenía ya algunos problemas para respirar y le animó su médico a que fuera a hacerse unas placas. Jamás pensamos que no le íbamos a volver a ver», cuenta con congoja Lorenzo junior.

Mensajes

Porque el Covid-19 es muerte en soledad, con la familia a distancia para evitar contagios y con el contagiado escribiendo su devenir a través de mensajes en el móvil, hasta que se lo retiran o no puede más. Rápidamente ingresaron al mandatario que ganó la Séptima y la Octava, el que fichó a Capello, Mijatovic y Roberto Carlos. Su mujer no pudo ni despedirse, porque no sabía que aquello era una despedida. Llegó entonces el acelerón letal. El miércoles a las 20.20 de la noche escribió: «Hijo, lo tengo complicado». Al día siguiente le entubaron. Y el sábado falleció. «Mi hermana vive al lado de mi madre y aún no ha podido ni abrazarla. Esto es durísimo», repite su hijo y miles de hijos más en toda España.

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2020-03-22 22:33:08 – Fuente de la Noticia: Jaime Rodríguez

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