Diego Lardn: “Quiero devolver al deporte lo que me ha dado… me salv la vida” – ÚLTIMA HORA ESPAÑA


Carmen, en un rato te llamo”. Diego Lardn (Granada, 1984) no habl de nuevo con su novia hasta una semana despus. Cuando colg tras esa llamada se dirigi hacia su puesto de trabajo en la planta de reciclaje. Emprendi el mismo camino que miles de veces durante los ltimos cuatro aos. Le esperaba una mquina prensadora que convierte en balas coches u otro tipo de materiales pesados. Esta vez, sus dedos se engancharon en el rodillo de otro de los aparatos mecnicos. En menos de un segundo le arranc el brazo izquierdo de cuajo, a la altura de hombro.

“Cuando has vivido casi 35 aos con dos brazos verte sin uno es duro, pero lo es ms saber que estuve muerto dos veces. La vida es as de real y dura. Hay que aceptar lo que te da. Ahora veo todo de otro modo“, reflexiona Lardn. Su nueva hoja de ruta va ligada al deporte. “Me salv la vida, los mdicos se asombraron de cmo aguant mi corazn. Llegu por mi propio pie, sin brazo, hasta el hospital. Tengo claro que es porque haca deporte y ahora le quiero devolver lo que me dio: me salv la vida”, sentencia.

Antes de aquel fatdico 22 de febrero de 2019, Lardn llevaba ya unos aos enganchado a correr por montaa. Siempre encontr en los picos cercanos a El Padul, el municipio granadino donde vive, una va de escape. Haba sido futbolista. Lleg hasta la Primera andaluza, pero se cans. Con su amigo Javier, al que todos llaman Dovi, prob el trail running. Los dos salan a trotar por el monte. Les cost lo suyo. “Al principio no podamos con 1.200 metros de desnivel positivo, nos costaba un mundo”, recuerda entre risas. El deporte le ense a sufrir. Se marcaron pequeos objetivos. “Nunca nos dimos la vuelta. Esos malos ratos en la montaa, ese tesn, me hicieron salir adelante de este percance“, afirma seguro.

Lardn trabaja desde los 18 aos. Nunca se ha estado quieto. Cuando llegaba de trabajar, a las ocho de la tarde, se colocaba el frontal luminoso y, de noche, se iba a correr a la montaa. Era su modo de desconectar. Lleg el momento de probarse en alguna carrera. Siempre en torno a los 30 kilmetros, cuesta arriba y cerca de casa. Corri el Al-Zawiya Trail en la Zubia; el Albodn Trail, el Villa de la Peza Trail… Ya haca planes para en un futuro estar en la salida del Ultra de Sierra Nevada o en Transvulcania (La Palma). El trabajo (y el de su amigo, en un bar) le haba hecho aparcar este sueo. Se conformaban con competir cerca de casa.

En febrero de 2019 se preparaban para participar en la carrera por montaa de Sierra Elvira. Dovi acudi a la lnea de salida. “Dnde est Diego?” “Entre la vida y la muerte”, contestaba. Lardn, postrado en la cama del hospital, se enfrentaba a un recorrido ms duro y exigente. Pocos creyeron que llegara a la meta. Aquel 22 de febrero, ya sin el brazo, haba empezado esa carrera que ni el mismo sabe cmo aguant.

Lardn recuerda cada detalle. El relato estremece: “Me cort el brazo por debajo del hombro, me qued la bola del humero metida dentro. Estaba solo, consegu salir de all andando. Mis compaeros me vieron aparecer y se quedaron muertos. Empec a correr hacia ellos. Comet el error de darme la vuelta. Vi mi brazo dando vueltas en la mquina. Esa imagen no la puedo olvidar. Mis compaeros me subieron a un coche y me llevaron al hospital. Me baj por mi propio pie ante el asombro de las enfermeras. No recuerdo ms, pero me dicen que todava me sent yo solo en la camilla y llegu despierto al quirfano“. Una vez en la mesa de operaciones, entr en un tnel. Sus ojos no vieron la luz hasta pasados seis das. Los mdicos intentaron reimplantarle el brazo. La intervencin dur 16 horas. Pasados 90 minutos, el cuerpo rechaz el miembro. De nuevo ms de cuatro horas para, esta vez, retirar la extremidad. El cuerpo de Lardn sufri las consecuencias. Cay en coma. Padeci un par de paradas multiorgnicas. Al sexto da abri levemente los ojos. Vio a un mdico y un montn de tubos por su cuerpo. “Diego, has estado ms pall que pac”, le dira su madre pasado el tiempo. “Volv a la vida contra todo pronstico. Si fuera egosta pensara que me falta un brazo, que es una putada, pero slo pensar que sera de mi familia y mi gente si yo no estuviera aqu, me hace ver esto de otra manera”, desvela.

Su corazn era fuerte. Aguant varios combates con la muerte. Tumbado en la cama del hospital, mientras vea las montaas por las que suba y bajaba a la carrera, no dej de pensar en lo que le dijeron los mdicos. “Asociaron que siguiera vivo a que yo haca mucho deporte , pruebas de resistencia, tena aguante y una mentalidad muy fuerte”, explica. Y va ms all: “Creo que todo est escrito, si empec a correr por montaa es porque mi destino era pasar pruebas muy duras y tena que llegar muy bien preparado“.

Como el deporte le haba ayudado, Lardn emprendi este nuevo camino vital: dedicarse de lleno a la actividad fsica una vez saliera del hospital. Antes, reaprendi a andar. Era un esqueleto andante de unos 58 kilos. Caminaba apoyado en el hombro de su padre, su madre, su pareja o su hermano, de 26 aos. Se tatu las coordenadas y el perfil del pico La Silleta del Padul en un costado. Ese mismo que le haca derramar lgrimas cuando lo vea desde el hospital. De vez en cuando, el lado izquierdo le pega un latigazo. Nota el brazo y la mano perdidos. Pero ni una queja. “Si me dola, me aguantaba. Slo deca algo cuando no poda ms y necesitaba compartirlo con alguien. Mi familia pas un trago tan duro que no permitir que vuelvan a pasar por algo parecido“, comenta.

Cost que le dejaran ir solo a la montaa. “Si en dos horas no vuelvo, id a buscarme”, les dijo. Ese primer da, a los tres meses del accidente, se par una y mil veces. Se emocion. Llor. Un mes antes, todava en tratamiento con morfina, complet la ruta Lavaderos de La Reina: ocho horas de caminata. “Mi psicloga no daba crdito. Me deca que lo normal en estos casos es no salir de casa, pero yo no poda. Llegu a tener sndrome de abstinencia porque me quit la morfina de golpe y me puse malsimo. No saba que eso tena un proceso”, recuerda.

Tras superar un verano complicado por los efectos de la medicacin y el sndrome del miembro fantasma, su puso en camino hacia su objetivo. Contact con Octavio Prez, atleta mster y preparador fsico. Disearon un plan de entrenamiento. “Me cont su historia. Me qued de piedra. Enseguida me di cuenta de que tiene una energa arrolladora. Y empezamos a trabajar juntos. Su capacidad para sobreponerse y afrontar lo que la haba pasado debe servir de ejemplo a otras personas que pasen por una situacin similar“, comenta Octavio.

Hace cinco meses que Diego Lardn volvi a correr. No saba cmo iba a reaccionar su cuerpo. “Conoca al de antes, cuando corra con los brazos abiertos. Ahora los meto ms dentro y tengo que flexionar ms las piernas para no caerme, aunque alguna cada he tenido”, desvela. Hace unos das par porque debe corregir la descoordinacin en el braceo y compensar la pierna izquierda que va ms lenta que la derecha. “Mi intencin en 2020 es adaptarme al deporte, a montar bici y nadar, y a partir de 2021 devolver a ese deporte lo que me dio“, repite Lardn.

Las carreras de montaa no las abandona, pero se ha fijado en el triatln. Conoci al paratriatleta Kini Carrasco, con mltiples medallas en Europeos y Mundiales. Carrasco perdi un brazo en 1985 tras un accidente de trfico cuando circulaba con su moto. “En esa poca, la gente nos miraba con cara de lstima, ramos los pobrecitos minusvlidos. Hoy en da puedo decir que he aprendido a hacer casi todo. El deporte me ayud a sentirme til“, explicaba el paratriatleta cacereo en MARCA hace un ao.

Carrasco anim a Lardn a dedicarse al duatln y al triatln. Dicho y hecho. Primero quiere completar alguna carrera, luego empezar con la piscina.”Con un brazo es aprender de nuevo a nadar, a montar en bici. Me va a costar, pero soy muy cabezn. Tras lo que he pasado eso es lo de menos“, apunta. En sus planes est correr y nadar este verano, para el ao que viene dedicarse de lleno al duatln de competicin.

Kini Carrasco le regal la bicicleta que us el pasado ao. Hace unas semanas la envi a casa de Lardn. Mont el silln y la batera, pero no funcionaba. Vena sin cargar y el cargador se haba quedado en casa de Carrasco. Se lo dio hace 15 das cuando se vieron en el Campeonato de Europa de Duatln, celebrado en Punta Umbra (Huelva), en el que el cacereo volvi a llevarse el oro. Como Lardn no se puede estar quieto, antes ya haba conseguido un rodillo que le dej el dueo de un taller de bicicletas.

El presidente del Club LagunaBikes, de El Padul, se ofreci a acompaarle en sus primeras salidas en bicicleta. Varios amigos tambin son asiduos al triatln. Ahora, con el estado de alarma para frenar la propagacin del coronavirus, deber esperar su estreno en carretera. “Toca arrimar el hombro con algo tan sencillo como quedarse en casa, as que entrenar encerradito un tiempo“, comenta.

Lardn vive con su novia Carmen desde despus del accidente. Llevaban poco tiempo juntos cuando sufri el percance. Ella siempre estuvo a su lado “Mis padres me contaron que cuando yo estaba tan mal le dijeron que entenderan si ella no quera implicarse, porque no haca mucho que estbamos juntos. Su respuesta an hoy me emociona: ‘Yo no me enamor de su brazo, me enamor de Diego’. He tenido mucha suerte de que est en mi vida”, confiesa, con la voz quebrada por la emocin. Ambos comparten pasin por el deporte y la montaa.

Ya ha pasado ms de un ao desde aquel accidente. Diego ve estos 12 meses como un mster de vida. “Vi muy cerca al to de la guadaa, estuve pelendome con l“, repite. Desde el primer da que abri los ojos, pidi que la luz entrara por la ventana. Sus ganas de vivir inundaron aquella habitacin de hospital como ahora el da a da de los que le rodean. “Se que me caer con la bici y me frustrar mil millones de veces, como me he frustrado este ao, pero nada podr conmigo”. Nadie lo duda.

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2020-03-22 07:38:59 – Fuente de la Noticia: marca.com

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