La calçotada: Calçots en Valls


Calçotada Valls, los calçots

Se comenta que la Calçotada nació en Valls a finales del siglo XIX. El cultivo de los calçots comienza en los últimos meses del año, sembrando la semilla de esta peculiar cebolla; cuando ya ha crecido, se debe arrancar y guardar durante una temporada para volver a plantarla una vez mas, de forma que quede medio enterrada.

A medida que la planta crece, hay que irla calzando, o sea, rodándola de tierra. De aquí viene el nombre de Calçot. Su cosecha se realiza desde noviembre hasta abril.

En el momento de cocinar los calçots, su cocción se hace poniendo los calçots encima de unas parrillas o rejillas, que están justo encima de un fuego en llama viva. Para saber que los calçots ya están cocidos y listos para servir tenemos que observar que estos ya están blandos de la punta y totalmente negros de la parte de fuera.


Una vez hemos sacado los calçots del fuego debemos guardarlos envueltos en papel de periódico para mantenerlos calientes.

Posteriormente se llevan a la mesa bien calientes y tradicionalmente servidos en una teja de barro, acompañados de la salsa de calçotsalvitxada” en una tarrina de barro, un babero, un buen pan y un buen vino servido con porrón. Y ya tenemos el kit completo. ¡Listos para comer calçots!

Para comerlos hay que ponerse el babero ya que popularmente, como dice la tradición, tienen que comerse con las manos. Se coge el calçot, se quita la parte negra exterior, se unta en la salsa y… ¡A la boca!

Es muy común que después de los calçots se sirva una buena parrillada de carne a la brasa.

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